Pero también el problema que se
encuentra es que la televisión, las revistas, los espectaculares, los folletos, los videos musicales, las pasarelas, las películas, los restaurantes, incluso los juguetes; no muestran a cualquier mujer, siempre son mujeres bellas y
con cuerpos perfectos totalmente llenos de photoshop y alejados de la realidad y de cómo luce una
mujer “normal” porque sabemos que ninguna mujer se ve así en la vida real, pero aún así crean una mentalidad de cómo es que una mujer debe de verse y que todo lo que está fuera de esa categoría está mal, o es repugnante o incluso hasta inhumano y anormal, dejando a un lado toda la demás belleza que existe entre las mujeres y haciendo que prácticamente toda las mujeres se sientan inseguras por el modo en que se ven físicamente; claro que estas estrategias funcionan para vender pues las mujeres comprarán el producto intentando verse como la mujer que lo está anunciando, y los hombres lo harán con el deseo de poder obtener una mujer como aquella o incluso transformar a su pareja, familia o conocida. Pero hasta que punto es correcto humillar a todas las mujeres que no poseen un cuerpo de revista, ni la piel más blanca, suave y libre de manchas o de problemas que todas las mujeres tenemos como la celulitis o las varices, ni la ropa más extravagante y costosa que existe, pero que si tienen la necesidad de tener a un hombre atractivo y musculoso a su lado para realmente sentirse mujeres valiosas, ¿hasta donde todo esto es correcto para simplemente vender? ¿hasta donde voy a modificar la misma naturaleza humana hasta que sea "perfecta"?
Además, estas mujeres perfectas que aparecen en los anuncios o incluso en los juguetes (vemos mucho la polémica con las muñecas Barbie) por lo general aparecen en posiciones
dominantes donde la mujer es el centro de fuerza y belleza, pero también existe
publicidad en la que la mujer se muestra sumisa como siempre se piensa que lo
ha sido, aunque no lo muestren explícitamente está claro que ahí se encuentra
cierta debilidad especialmente ante el sexo masculino. Incluso en épocas pasadas o hasta en pleno siglo XXI varios afiches de productos se basaban en mantener a la mujer sumisa, con una única utilidad que es trabajar en el hogar, satisfacer al hombre sexualmente, cuidar a los niños o hacer cualquier cosa que el
hombre no estuviera dispuesto a hacer, mientras el hombre salía a divertirse y se
ganaba la vida, muchas veces pintando a la mujer como si fuera una clase de ser
inútil o de cierta forma estúpido hasta que llega su marido o incluso hasta una máquina exclusivamente para sexo.
Así que esa es la parte
problemática, encontrar hasta donde es ético y correcto utilizar la imagen femenina, e incluso muchas veces masculina, para vender un producto. Si es correcto hacerlo de forma en que lo hace Dove
con su campaña de belleza o si es mejor hacerlo como Dolce & Gabbana. Si poner
a la mujer como un objeto sexual, sometido y en muchas veces tonto, es la mejor
forma de vender un producto porque es lo que la gente conoce y le parecerá
atractivo, le causará gracia o porque esa imagen ejemplifica “perfectamente” el
uso del producto o su objetivo principal. Porque no solo se trata de una simple imagen, es una imagen que de cierta forma nos seguirá por siempre, porque optaremos por adoptar esa ideología por moda, porque al día siguiente le voy a decir a mi amiga que no es una mujer completa ni digna de un hombre porque tiene unos kilos de más o porque su cara no es igual que a la de esa supermodelo que vi ayer en la televisión; o porque le diré a mis amigos que busquen una mujer como la de la revista en lugar de una real.
Ese problema es el que tiene la mercadotecnia con la ética de la mujer y la bioética, hasta que punto lo permitiremos, hasta que punto está bien ver mujeres desnudas en todos los espectaculares de la ciudad anunciando quien sabe que cosa y hasta que punto nosotros como clientes vamos a seguir comprando estos productos y permitir que se llegue a un punto en donde indirectamente todos somos una sociedad machista.




